Racimo de Oro

Racimo de Oro

Si andas por León y buscas un plan chido, el Racimo de Oro es tu sitio. Este restaurante está en Pl. San Martín, 8, en pleno Barrio Húmedo, así que no hay pierde. Al entrar, te recibe una gran barra donde te puedes lanzar unas cañas con tapas gratis que están de lujo. Aquí, la variedad de vinos y raciones es amplísima, y el ambiente es súper acogedor. Tienes que probarlo, porque la comida y el servicio son de primera, aunque cuidado con el café cortado, que no es del agrado de muchos. Paga precios interesantes y disfruta de un lugar que deja buen sabor. ¡No te lo pierdas!

Racimo de Oro

Restaurante
Valoración media: 4,2
Opiniones: 590 Reseñas
Dirección: Pl. San Martín, 8, 24003 León
Teléfono: 987 21 47 67

Página web

racimodeoro.com

Horarios Racimo de Oro

DíaHora
lunes12:30–16:30
martes12:30–16:00, 19:30–23:30
miércolesCerrado
jueves12:30–16:00, 19:30–23:30
viernesAbierto 24 horas
sábado12:30–16:30, 19:30–23:30
domingo12:30–16:30, 19:30–23:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Racimo de Oro

Dónde se localiza el restaurante Racimo de Oro

¡Tienes que ir al Racimo de Oro! Este restaurante está en Pl. San Martín, 8, 24003 León, justo en el centro histórico y cerquísima de la Catedral. ¡Es el lugar perfecto para comer a gusto o simplemente parar a tomar algo mientras paseas! La verdad, es un sitio ideal tanto si vas en grupo grande como si eres solo tú.

La última vez que fuimos, éramos 4 adultos, una niña y un bebé, y la experiencia fue brutal. El servicio es de lo mejor, especialmente Lorenzo. Este tío es un crack, amable y super atento en todo momento. ¡Qué gusto da ser atendido así! Disfrutamos de una comida buenísima: pedimos embutidos, unas croquetas de jamón caseras que estaban de lujo y una parrillada de verduras que nos sorprendió. Y el entrecot... ¡increíble! Tierno y jugoso, en su punto.

El ambiente es acogedor y tiene un aire tradicional que te hace sentir como en casa. Además, el sitio está bien decorado y hasta tiene terraza. Perfecto para relajarte con un vermut o un vino. Y sí, los niños son bienvenidos; esto es algo que se agradece de verdad. Eso sí, reserva con antelación porque se llena rápido.

Si buscas buena comida y trato, este es tu lugar. Así que ya sabes, si estás en León y te preguntas dónde se localiza el restaurante Racimo de Oro, la respuesta es fácil: en Pl. San Martín, 8. ¡Te va a flipar! ¡Repetiremos sin duda, y el precio por persona ronda entre los 30 y 40 €!

Cuál es la dirección exacta del Racimo de Oro en León

Mira, si andas buscando un sitio que te deje flipando, tienes que probar Racimo de Oro en el barrio húmedo de León. Te cuento que este lugar se lleva 5 estrellas por su servicio y su comida de 10. La experiencia es brutal y, la verdad, no te vas a arrepentir. Un agradecimiento especial a Robert, que nos atendió como reyes, con una amabilidad que se agradece de verdad. Y en cuanto al precio, entre 20 y 30 € por persona, es un chollazo.

Este sitio es un clásico en pleno centro. Aunque a veces la entrada parece un festival con tanto jaleo, al meterte en su comedor interior, la cosa cambia. Es un remanso de paz, ideal para probar lo que León tiene para ofrecer: croquetas, morcilla, sopa de ajo y entrecot son solo algunas de las cosas que no te puedes perder. Comida y servicio están en 5 y el ambiente, lo mismo.

Y no te olvides de las tapas, que son una delicia. Las … ¡Ay, la morcilla frita con pimientos! Empiezas a comer y no puedes parar. El Racimo tiene ese toque especial, esa decoración que te transporta, el ambiente que te hace sentir como en casa. Si vas con un grupo de 3 o 4 amigos, se hace más divertido, y la mejor parte: sin espera. Genial, ¿no?

Por si te lo estás preguntando, la dirección exacta es Pl. San Martín, 8, 24003 León. No busques más, lánzate a probarlo que está recomendadísimo. ¡Tú vas a volver!

En qué barrio se encuentra el Racimo de Oro

¡Claro, vamos allá!

Mira, el Racimo de Oro es uno de esos sitios que no puedes dejar de visitar si andas por León. Está en Pl. San Martín, 8, justo en el centro del barrio húmedo. Desde que pones un pie dentro, ya sientes que estás en un lugar con historia. He oído que la tapa de albóndigas es la bomba, pero la verdad es que lo que más me ha flipado son los platos de la carta. Si te digo que el guiso de rabo con mollejas y el lechazo al horno son un 10, créeme que no exagero. La calidad y la cantidad son de primera.

La última vez que estuve ahí, fui con la familia y salimos más que encantados. Pedimos un montón de cosas ricas: ensalada mixta, pimientos del Bierzo, y luego nos lanzamos a los principales: manitas de cerdo, carrilleras, y algún que otro plato contundente como el bacalao con rabo de toro. Y no te olvides del postre. Esa tarta de queso antes de salir, ¡madre mía, qué delicia! Además, el personal siempre fue muy atento, el servicio es un punto fuerte del lugar.

Lo de la decoración es todo un acierto. Tienen un rollo tradicional que te hace sentir cómodo, con mesas tanto dentro como fuera, para disfrutar de la buena comida al aire libre. Te digo que la limonada que pedí estaba bien rica y la tapa de albóndiga me impresionó. Aunque, ojo, que a veces el servicio en la barra puede ser un poco lento, ya que parece que no siempre les dan prioridad a los que estamos esperando. Pero en general, ¡es para repetir sin dudar!

Así que si te preguntas en qué barrio se encuentra el Racimo de Oro, ¡ya lo sabes! Está en el barrio húmedo, en plena Plaza de San Martín, un sitio que, sin duda, vale la pena.

Qué tipo de ambiente se puede esperar en el Racimo de Oro

Te cuento, Racimo de Oro en la Pl. San Martín, 8, 24003 León, es un sitio que deja huella. Después de leer un montón de reseñas, no podíamos dejar pasar la oportunidad de probarlo durante nuestro finde, y, la verdad, no nos decepcionó ni un pelo. El salón está decorado con un rollo medieval que te hace sentir súper cómodo, casi como si estuvieses en un castillo o algo así. Tienen mesas amplias que te hacen sentir como un rey, y el ambiente es tranquilo y silencioso, justo perfecto para disfrutar de una buena comida.

El camarero fue un 10, el trato fue de lujo, servicio impecable en todo momento. Tienes que probar la ensalada con mandarina, ¡te va a dejar sorprendido! Y el bacalao ajoarriero y el bacalao con salsa de rabo de toro son, sin duda, los platos más ricos que he probado en la vida. De postre, ese cremoso de yogur con melocotón está de vicio. ¡Estoy seguro de que volveremos a León solo para comer aquí otra vez! Por lo que respecta a precios, estarás dejando entre 30 y 40€ por persona, pero, créeme, vale cada céntimo.

Cuando estuvimos en el Racimo, la comida seguía sorprendiendo. Pedimos las manitas de cerdo, que eran espectaculares, y la trucha escabechada en salsa templada, que simplemente te deja sin palabras. La escalibada con queso de cabra a la plancha fue todo un acierto como entrante. Comida de 10, personal de primera, y, para ser sinceros, repetimos solo por lo que aún nos quedaba por probar. Estábamos tan llenos que no pudimos pedir más. La experiencia le da la razón a Soledad, que siendo de León, se quedó impresionada.

A pesar de que estaban a reventar, nos atendieron con una amabilidad que se agradece. Nada más pedir nos ofrecieron una tapa gratis con la bebida. Elegimos las albóndigas y, sinceramente, estaban riquísimas. Si llegas a probar la cecina y la morcilla frita, vas a flipar. En resumen: un must si pasas por León.

Así que, ¿qué tipo de ambiente se puede esperar en el Racimo de Oro? Pues, estás en un sitio donde reinan la tranquilidad y el buen rollo. La decoración medieval le da un toque especial, y aunque a veces puede estar lleno, el trato es súper amable y cercano. Aquí no solo comes bien, sino que también te sientes bien, como en casa. ¡Definitivamente, un lugar que no puedes dejar de visitar!

Qué ofrece el Racimo de Oro al entrar en el restaurante

Te cuento que el Racimo de Oro, en Pl. San Martín, 8, es la bomba. 5 estrellas bien merecidas, o sea, que nos lo recomendaron y fue todo un acierto. El local tiene un encanto brutal, un ambiente agradable que te hace sentir a gusto desde el primer momento. Tienen varios comedores, y si buscas un rollo más íntimo, también puedes ir a su bodega en el sótano para tomar algo. La parrillada de verduras y el lechazo son un must; viene con patatas y pimientos, y la cantidad es generosa. De sabor, un auténtico festival. El personal es rápido y muy amable, y como dato, Lorenzo se merece un aplauso extra por la atención que nos dio, dejándonos disfrutar de una sobremesa larga en una ocasión especial. ¡Un 10!

Otra cosa, si te gusta el tapeo, este sitio es un referente en el Húmedo. Las tapas y raciones son buenísimas. No te pierdas el salteado de mollejas de pato, ¡eso es sublime! La calidad no se discute, y el ambiente es genial para disfrutar con amigos. Comida, servicio y ambiente, todo 5 estrellas también.

Parar a cenar aquí es un acierto seguro. Nos acomodaron de lujo y el camarero fue un crack. Pedimos zamburiñas, que estaban en su punto, el revuelto riquísimo y el potaje de garbanzos… ¡sublime! Ideal como sitio para ir de vinos también. La combinación perfecta entre algo tranquilo y bien servido.

En resumen, el Racimo de Oro es una elección top tanto para picar algo en la barra como para sentarte a disfrutar de la comida. Ofrecen comida tradicional leonesa a precios que no te van a volar la cabeza. La carta de vinos está muy bien y el trato es siempre amable, ¡te sentirás como en casa! Además, cuando entras, lo primero que te recibe es la calidad en el servicio, un ambiente acogedor y una carta variada que incluye verdaderas delicias como su famoso asado o el bacalao con rabo de toro a leonesa. ¡No lo pienses más y date el gustazo!

Qué tipo de bebidas se pueden disfrutar en el Racimo de Oro

Ya te digo, el Racimo de Oro es un sitio que no te puedes perder si andas por León. Aunque es nuestra primera vez, el trato ahí es de 10. Los camareros son muy cercanos y saben ofrecerte los platos como si lo llevaran haciendo toda la vida. El lechazo y las carrilleras son de muerte, así que no puedes dejar de probarlos. Para tener en cuenta, el precio por cabeza puede estar entre 30 y 40 euros, y la calidad lo vale totalmente. Repetir seguro que repetimos.

Los viernes por la noche vale la pena caer por los barrios húmedos, y encontrarte con el Racimo es todo un acierto. El lugar tiene un rollo antiguo con un toque moderno que lo hace súper acogedor. Las camareras son agradables y te ofrecen un pincho con cada consumición, ¿quién no ama eso? Eso sí, un pequeño detalle: pedimos un Mencía del Bierzo y la chica no tenía ni idea, así que terminamos optando por un Prieto Picudo de León que, mira, nos gustó bastante. Servicio y ambiente, 4 estrellas.

Si tú eres de los que viene de lejos, como unos amigos de Barcelona que pasan cada año, aquí te espera una tapa de albóndigas que está para chuparse los dedos. Las camareras siempre tienen una sonrisa, y hay una morenita que es un encanto. ¡Seguro que volverán! Si tocas la barra, también está bien. El precio de las tapas, entre 1 y 10 euros, te hace volver sin pensarlo.

La última vez comimos un sábado sin que el lugar estuviera petado, y la comida en sí estuvo muy bien. La ensalada de trucha se llevó las palmas, así como la mousse de chocolate que a los peques les encantó. Eso sí, aunque todo genial, tardaron un poco en traernos la cuenta. El servicio y la comida están en 4 estrellas.

Y si te preguntas qué tipo de bebidas se pueden disfrutar en el Racimo de Oro, no te preocupes. Además de un buen vino de León como el Prieto Picudo, se pueden encontrar opciones interesantes de la zona. Si te va la aventura, dale una oportunidad y prueba algo nuevo. ¡Te vas a llevar una sorpresa!

Se sirven tapas en el Racimo de Oro

Mira, si estás por Pl. San Martín, 8, en León, no puedes dejar de ir al Racimo de Oro. Este lugar es una joya, y la atención es de 10. El camarero te trata como si fueras de la familia, siempre con una sonrisa y súper atento. 5 estrellas en servicio, sin duda. Y la comida… ¡ufff! Riquísima. Te la traen rapidísimo y, si llevas a tu perro, no hay problema: les dan agua con hielo. ¡Eso sí que se agradece! 100% recomendable, lo digo en serio.

Ahora, te voy a ser sincero. El precio puede estar un poco elevado, sobre todo si eres de los que busca una cena económica. Quieren ser un sitio de cocina selecta, pero a veces los platos no llegan al nivel que esperas para lo que pagas. Hay otras opciones que te pueden salir mejor en raciones. Pero, si te pones en modo “quiero comer riquísimo”, el lechazo es la estrella del menú. Te lo traen con patatas y pimiento rojo, y ¡madre mía! Si vas en buena compañía, un plato es suficiente hasta para cuatro personas. Además, el pan que ponen… ¡no lo preguntan y lo cobran, pero está buenísimo!

No te olvides de probar la tarta de queso porque es impresionante, la acompañan con membrillo que está para chuparse los dedos. El ambiente es muy agradable, antiguamente era un mesón del barrio húmedo, pero eso lo hace todo más chido. La carta de vinos también es extensa, así que olvídate de quedarte con sed. Si te gustan las carnes, aquí no te van a decepcionar. El sitio entero tiene ese encanto que lo hace especial, ideal tanto para una cena romántica como para un buen rato con amigos.

Y sobre las tapas, aquí va la respuesta: no hacen tapas como tal en el Racimo de Oro, así que si buscas eso, te tocará buscar en otro lado. Pero créeme, con la calidad de la comida que sirven, ni te va a importar. En fin, si les das una oportunidad, no te arrepentirás.

Son gratis

Así que, ya que estamos hablando del Racimo de Oro en Pl. San Martín, 8, 24003 León, déjame contarte que la experiencia allí es una auténtica pasada. Cinco estrellas, sin lugar a dudas, y no es casualidad. La atención del camarero es de otro mundo, te hace sentir como en casa desde el primer momento. Y esos platos… ¡madre mía! Cada bocado es una delicia. Si buscas un lugar donde la calidad y la elaboración de la comida sean la prioridad, este es el sitio. Te lo recomiendo a ojos cerrados.

El local es una chulada, bonito y acogedor, perfecto para una cita o una cena con amigos. La atmósfera es genial, te invita a quedarte y disfrutar. Yo salí encantada de haberlo conocido, y no tengo dudas de que tú también lo harás si decides ir. De verdad, es un lugar donde el buen rollo y la buena comida van de la mano.

Y aunque suele estar a tope, no te preocupes, porque el servicio es rápido y eficiente. Te cuento que pedimos una ración de jamón y otra de queso, y por solo 9'50 cada una, no está nada mal, sobre todo estando en el centro del barril húmedo. Y créeme, estoy pensando en repetir.

Ahora, la gran pregunta que seguro te haces: ¿Son gratis? Lamentablemente no, pero por lo que pagas, la calidad y el buen trato hacen que cada euro valga la pena. Así que ya sabes, no dudes en darte una vuelta por Racimo de Oro, ¡no te vas a arrepentir!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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