
¿Buscas un plan guay en Valladolid? La Bambalina es tu sitio. Este bar restaurante está en Pl. Martí y Monsó, 2, donde antes estaba el Gran Teatro y el Cinema Coca. Aquí se come que flipas, con croquetas, mini burgers, picaña y lomo bajo que son el auténtico hit. Su ambiente festivo te hace sentir como en un rodaje de cine, ¡y el precio está más que bien! Haz tu reserva fácil desde el móvil y prepárate para una experiencia gastronómica que no olvidarás. ¡No te lo pierdas!
La Bambalina
Horarios La Bambalina
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | Cerrado |
| miércoles | Cerrado |
| jueves | 20:00–1:00 |
| viernes | 13:00–2:00 |
| sábado | 13:00–2:00 |
| domingo | 13:00–24:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación La Bambalina
Dónde se encuentra La Bambalina
¡Chicos, si andáis por Valladolid, tenéis que daros una vuelta por La Bambalina! Este sitio es una auténtica joya situado en Pl. Martí y Monsó, 2, 47001 Valladolid. La primera vez que fui con mis amigos a cenar, ¡nos trataron de lujo! El ambiente es super acogedor, con luz indirecta y detalles de cine por todos lados. Pedimos ese pincho de solomillo que fue al concurso de pinchos y, de verdad, estaba increíble. Si quieres un sitio con buena comida, esto es lo que buscas. 5 estrellas en comida, servicio y ambiente.
La segunda vez que fuimos, elegimos el menú de grupo y, sinceramente, fue un acierto total. Tenía 4 entrantes a compartir y un plato principal, además de bebida, postre y pan. Todo lo que probamos estaba riquísimo. Teníamos una idea de entre 30-40 € por persona y, la verdad, repetiremos seguro. Mención especial para la camarera, creo que se llama Marilaydi, que nos atendió fenomenal; ¡gracias por hacer nuestra cena aún mejor!
Y si pensáis en celebrar eventos, como un bautizo, La Bambalina es el lugar ideal. Ayer celebré el bautizo de mi pequeño y fue una experiencia magnífica. Comimos de todo, desde croquetas hasta un bacalao que estaba de otro mundo. La atención, con Rachid y Omar, fue exquisita, siempre pendientes de que no nos faltara nada y ayudándonos con la tarta. ¡Fue un día inolvidable! 100% recomendable para cualquier celebración.
Al final, si tenéis hambre y queréis disfrutar, ya sabéis dónde encontrar La Bambalina: justo en Pl. Martí y Monsó, 2, 47001 Valladolid. ¡No os arrepentiréis!
Qué tipo de establecimiento es La Bambalina
Mira, si no has estado en La Bambalina, ya estás tardando. Es un restaurantazo en pleno centro de Valladolid, justo en Pl. Martí y Monsó, 2. Aquí, la comida está de lujo. A mí me fliparon las costillas en brioche, estaban tan buenas que me harían volver solo por eso. Ahora, la ensaladilla... no me hagas hablar. No tiene nada del otro mundo, es una ensaladilla más, sin gracia. Pero, en general, la carne que ofrecen es otra historia, una delicia.
El ambiente está bastante bien, aunque hay un pequeño detalle que chirría: las mesas están demasiado pegadas. A veces sientes que estás en una conversación de grupo con la pareja de al lado, porque hay tan poca intimidad que escuchas todo. Por cierto, el servicio es correcto, pero ten cuidado si vas a cenar, porque te avisan que en una hora y media tienes que dejar la mesa. Algo a tener en cuenta, ¿no?
Por lo demás, la relación calidad-precio es un acierto. Podés comer por unos 20-30 € y salir satisfecho. Aunque a veces eché de menos que faltaran algunos entrantes en la carta, como algunos vinos que ofrecían. Pero si controlas lo que pides, no hay problema. Y ya que hablo de la carta, el solomillo Wellington es un escándalo, de lo más top que he probado. El ambiente es chido, y aunque las mesas están juntas, hay buen rollo para el tardeo.
Entonces, ¿qué tipo de establecimiento es La Bambalina? Pues es un lugar donde se mezcla buena comida, precios ajustados y un servicio que sabe lo que hace. Ideal para una cena rápida, un cumple o simplemente para disfrutar con amigos. Si buscas un sitio bonito y con buen ambiente en Valladolid, este es tu sitio. ¡Vamos a repetir!
Cuál es la dirección exacta de La Bambalina
La Bambalina está a otro nivel, tío. Este sitio que está en Pl. Martí y Monsó, 2, 47001 Valladolid es un verdadero hallazgo. Desde que entras, el ambiente te atrapa, todo está totalmente reformado y tiene un rollo acogedor que te hace sentir como en casa. Te digo que el servicio es de lo mejor; el otro día nos atendió Rachid y el chaval fue un crack, siempre atento y con una sonrisa.
Sobre la comida, la experiencia fue brutal. Nos decidimos a cenar y todos los platos que pedimos estaban buenísimos. Las raciones son generosas y se nota que la calidad está presente en todo: desde la ensaladilla de gambas hasta el steak tartar. Te dejo dos recomendaciones que no te puedes perder: la tarta de queso y la torrija, ¡están de escándalo! Las bravas también nos sorprendieron, con salsas caseras que les dan un toque único.
El ambiente también se merece un aplauso, elegante y bien ordenado, sin ese ruido molesto que a veces te arruina la cena. Y si te preocupa el precio, no te asustes, que por unos 20-30 € por persona comes de lujo, ¡una ganga! Además, no hace falta reservar, aunque yo te diría que lo checkees por si acaso. En resumen, La Bambalina tiene todo para que vuelvas, así que apunta la dirección: Pl. Martí y Monsó, 2, 47001 Valladolid. No te lo pierdas, colega.
Qué platos destacados se pueden encontrar en La Bambalina
Tío, si no has ido a La Bambalina aún, ya estás tardando. Este sitio se ha abierto en la Plaza de Coca, justo donde estaba el antiguo cine Coca, y la vibe es perfecta. El local está muy bien decorado, así que ya sabes, buen ambiente asegurado para pasar un rato chido. Te va a gustar el rollo, pero lo mejor es lo que comes.
Hablemos de la comida, que ahí hay algo de luces y sombras. Las croquetas y las alcachofas son un must, ¡te vuelven loco! También tienes que probar los saquitos de pera y ricota, que son una delicatessen. Y si eres fan de las patatas bravas, aquí son un clásico renovado; tienen un toque original que te va a flipar. Así que, entre picoteo y platos principales, calcula entre 20 y 30 € por persona, todo un chollo, la verdad.
Y ojo con el personal, porque son un encanto. María y Rachid, siempre atentos, nunca te dejan con la copa vacía. Fui con un grupo de ocho y la atención fue top en todo momento. Ah, y el baño está bien, incluso hay uno accesible para personas con movilidad reducida, lo cual siempre se agradece.
Además, el acceso es cómodo para sillas de ruedas. Si vienes en coche, prepárate para pelear por un aparcamiento; en la zona peatonal no hay mucho espacio libre y, si encuentras alguno, seguro que es de pago. Te recomiendo mejor el parking de Plaza Mayor o el de Isabel La Católica.
Entonces, ¿qué platos destacados se pueden encontrar en La Bambalina? Vamos al grano: ensaladilla, sacos de ricota y pera, flor de alcachofa frita, y esas croquetas de jamón cremosas que son pura magia. Así que no lo dudes más, ¡tírate a conocer este sitio!
Es necesario hacer una reserva para comer en La Bambalina
Hablando de La Bambalina, en Pl. Martí y Monsó 2, es todo un descubrimiento. Si te gusta comer bien, este sitio cumple con creces. Les han dado 5 estrellas y no lo digo solo por decir, la comida es de 10. Aunque te aviso, el local es bastante ruidoso, así que si esperas una cena tranquila, mejor busca otro sitio. Pero, si te lanzas, el servicio es rápido y eficaz gracias a Rachid, Luis y Rubén, que hacen todo lo posible para que no te falte de nada.
Vamos al grano: las hamburguesas que probamos están riquísimas. Sí, son un poco pequeñas, pero el sabor lo compensa todo. Además, el ambiente es acogedor y muy bien decorado, perfecto para una buena charla con los amigos. En general, si vas a cenar, puedes contar con que gastarás entre 20-30€, y te vas a ir con el estómago bien lleno.
Por otro lado, hay veces que la cosa se complica un poco. En nuestra última visita, aunque el sitio estaba genial decorado, tuvimos que cambiar el pan porque estaba muy duro y eso no se puede permitir, ¡menuda faena! La ensaladilla y las alcachofas sí que estaban de lujo, pero la lasaña, como que no. Además, el rape que nos sirvieron no valía ni lo que cobraban por él. El servicio, además, se sintió un poco lento, y mira que éramos los únicos en el local. La comida se quedó en un 3 esta vez, pero el ambiente seguía siendo un 5.
Ahora, sobre la pregunta del millón: ¿es necesario hacer una reserva para comer en La Bambalina? La cosa varía según el día, pero si quieres asegurarte un buen sitio, yo diría que mejor reserves. Nunca viene mal tenerlo todo bajo control, especialmente cuando el hambre aprieta. También hay acceso para sillas de ruedas, así que no te preocupes, que lo tienen todo muy bien organizado. Aunque eso sí, aparcar puede ser un drama, pero nada que unas monedas en el aparcamiento de pago no resuelvan. ¡Anímate a ir y disfruta de una buena comilona!
Cómo se puede hacer una reserva en La Bambalina
Y mira, ¡no todo lo que brilla es oro! La Bambalina tiene su mezcla de opiniones. Por un lado, hay quien se queja del tema de la calidad. Te cuento, un amigo pidió un bocaguiso por ¡7€! Se esperaba algo más contundente, pero le llegó un cacho de pan minúsculo con un fiambre de York más barato que un café del día. Y lo de las albóndigas… ni hablar, parece que venían de bote, y eso es un tongo total. Aunque, el cubano se salvó un poco, pero después de tanta expectación, la chavalada terminó decepcionada.
Por otro lado, también hay quien alaba el lugar hasta el cielo. Me llegó que hicieron una cena de cumpleaños y fue todo un acierto. La peña salió encantada con la comida y el trato, que fue de 10. Ah, y el ambiente, a decir verdad, parece bastante tranquilo. Les costó entre 30-40€ por persona, un precio que al final se siente justo por lo que recibieron. Si buscas un sitio bonito con buen rollo, aquí lo tienes.
También me contaron que hace poco, un grupazo de más de 9 personas celebró un máster allí y fliparon. El menú era variado y adaptado, incluso para los veggie lovers. Los camareros, sobre todo Rachid, Luis, y Rubén, fueron la caña, dándoles una atención que no olvidarán. El cocinero se llevó todas las palmas, así que, sin dudas, este sitio tiene su magia.
Pero, claro, como en todo, hay sombras. Un grupo de seis personas fue y nadie quedó satisfecho. Decidieron cambiar sus platos y lo que probaron estaba más insípido que una tostada sin mantequilla. Al menos, el ambiente estaba bien y Rubén, el camarero, fue la salvación.
Entonces, si quieres hacer una reserva en La Bambalina, lo mejor es que llames directamente para asegurarte de que tienes mesa y no te quedas fuera. Siempre es bueno preguntar con antelación, sobre todo si vas en grupo. ¡Así que ya sabes, a probar y disfrutar!
Cuál es el ambiente del bar restaurante La Bambalina
¡Ya te digo que en La Bambalina no hay pierde! Quedé fascinado, 5 estrellas en todo. La cosa empezó con las bravas, que en vez de la típica presentación, las traen en formato librito. ¡Menuda locura! Crujientes por fuera, suaves por dentro… esas cosas que te hacen querer pedir otra ronda. Luego pasamos a las croquetas de jamón y gamba, las dos son para tirarse de cabeza, con ese rebozado que hace que comas más y más, y claro, ¡todo casero!
Y cuando llegaron los huevos rotos… ¡eso fue la bomba! Una ración que no se andan con chiquitas, patatas bien hechas y el sazón perfecto. Pero lo que realmente se llevó la palma fue la picaña. Te hablo de un trozo de carne que tenía un sabor de locura, jugosa y en su punto. Un verdadero acierto total. La atención de Rubén y Rachid fue otro nivel, siempre al tanto pero sin agobiar. De verdad, volveremos, porque es un sitio más que recomendable, ¿te imaginas?
Y si estás pensando en qué tal el ambiente y el nivel de ruido, déjame decirte que es un sitio precioso donde puedes hablar tranquilo, con un nivel de ruido muy bajo. Ideal para una cena sin estrés y el local tiene ese rollo chido que te hace sentir cómodo. Totalmente el lugar para repetir con los colegas o en una cita, ya entiendes. Con unos precios que oscilan entre 20 y 30 € por persona, no hay excusa para no ir. Perfecto para una buena comida y atención de 10, 10/10. Si no has ido, no sé a qué esperas.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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