Bodega La Viña del Abuelo

Bodega La Viña del Abuelo

Si estás buscando un plan chido en Toro, no te puedes perder la Bodega La Viña del Abuelo. Este lugar, con un edificio del siglo XIV, era un almacén del antiguo monasterio de los mercedarios y está a menos de 200 metros de la Colegiata Santa María la Mayor. Desde 2006, han estado haciendo vino a lo grande, incluyendo tintos y blancos de Rueda, y hasta su vino de autor, Corocotta. Además de la cata de vinos, la comida es auténtica y no hay mejor lugar para disfrutar con amigos. ¡Así que ya sabes, dale una vuelta y vive la experiencia vinícola que mereces!

Bodega La Viña del Abuelo

Bodega
Valoración media: 3,2
Opiniones: 25 Reseñas
Dirección: C. Merced, 1, 49800 Toro, Zamora
Teléfono: 617 32 94 26

Página web

abuelovino.com

Horarios Bodega La Viña del Abuelo

DíaHora
lunes7:00–15:00
martes7:00–15:00
miércoles7:00–15:00
jueves7:00–15:00
viernes7:00–15:00
sábado12:00–17:00
domingo12:00–17:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Bodega La Viña del Abuelo

Dónde se encuentra la Bodega La Viña del Abuelo

¡Ey, chavales! Si estáis pensando en una escapadita, tenéis que pasar por La Viña del Abuelo en C. Merced, 1, 49800 Toro, Zamora. Ayer estuve ahí y, mirad, me llevé una gran sorpresa. 5 estrellas para este sitio, en serio. El camarero, Oscar, fue un verdadero crack, superatento y encantador. Pedimos el famoso arroz a la zamorana y, siguiendo su recomendación, las croquetas de jamón y camarones. ¡Menuda delicia! El precio ronda unos 20-30 € por persona, pero la calidad de la comida vale cada euro. Comida, servicio y ambiente: 5/5.

Otra cosa que tenéis que probar sí o sí es el arroz zamorano. Yo me quedé flipando. Las croquetas estaban buenísimas. Y la tarta de queso casera, ni os cuento, para morirse de rica. Aquí no te quedas con hambre, que eso siempre se agradece. El precio por persona puede subir a 40-50 €, pero lo vale. En serio, pasad a disfrutar del buen rollo. Todo esto con un ambiente acogedor que hace que te sientas como en casa.

Y hablando de buenos momentos, la visita guiada con Rubén fue otra locura. Se adaptó a lo que llevábamos y, la verdad, fue un gustazo. Nos enseñó la bodega y nos estuvo explicando todo con mucha pasión. La cata de vinos fue la bomba, casi se nos va la mañana hablando y disfrutando como si fuéramos colegas. Un detalle: acabamos charlando con él durante casi 3 horas. ¡Una experiencia increíble!

Pero ojo, no todo es de color de rosa. Escuché por ahí de una mala experiencia con una comida familiar. 35 adultos y 3 niños deseando pasar un buen rato, pero el servicio fue un desastre. No les dieron ni platos para compartir, andaban escasos con la comida y ¡vaya lío al cobrar! Así que, si eres un grupo grande, te recomiendo que lo pienses bien antes de reservar.

En conclusión, La Viña del Abuelo, donde todo se junta en C. Merced, 1, 49800 Toro, Zamora, es un lugar que te puede dar momentos memorables, pero cuidado con las reservas masivas. ¡Hazte un favor y ve a disfrutar de su buena comida y vino!

Qué tipo de edificio es la bodega y cuál es su historia

Y bueno, vamos al grano, la Bodega La Viña del Abuelo, que se encuentra en C. Merced, 1, 49800 Toro, Zamora, es un sitio que a primera vista parece tener su encanto, pero entre la comida y el servicio, apesta. La primera vez que fui, llegamos a las 2:30 y no terminamos hasta las 5:30. Tardaban un montón en servirnos y yo salí con hambre, de verdad. La comida, muy poca cantidad y no tenía nada de sabor. Y ni hablemos del vino y el agua... ¡los traen calientes! ¿Qué clase de bodega es esa que no tiene ni cubiteras? Tuvimos que andar pidiendo hielo, y después de repetir varias veces, ¡al final nos traen un tupper para el helado! Un espectáculo lamentable.

Por otro lado, hay que destacar un par de cosas. Los que sirven son unos cracks, especialmente Álvaro, Fernando y David. Son educados y se nota que quieren hacer bien su trabajo, lo que se agradece. El vino era decente, sobre todo el tinto. ¡Y el arroz a la Zamorana, eso sí que estaba rico! La tortilla de patatas también estaba buena, aunque las croquetas y el secreto nos fallaron un poco esa vez. Además, al estar en una zona tranquila, se agradece un sitio así para desconectar un poco del ajetreo del centro.

Ahora, si estás pensando en ir con un grupo grande, ¡ni lo pienses! En una comida familiar para 35 personas, el servicio fue nefasto. El menú cerrado prometía más de lo que sirvieron: tardaron en llevar la comida y lo que nos trajeron era escaso y soso. Y luego, cuando llegó la hora de pagar, nos cobraron de más por el vino y los refrescos de los niños, cuando se suponía que todo estaba incluido. Me parece que intentaron estafarnos, y la verdad, no pienso volver.

Para colmo, si te preguntas sobre la historia de la bodega, bueno, se trata de un edificio que combina tradición e historia, buscando mantener esa esencia de bodega tradicional, pero parece que al final se quedan más en las formas que en el fondo. La idea era buena, pero con ese servicio y esa comida, deja mucho que desear. Sin duda, creo que hay mejores opciones por ahí.

Desde cuándo se elabora vino en la Bodega La Viña del Abuelo

El otro día estuvimos en Bodega La Viña del Abuelo y, la verdad, fue una experiencia mixto. Éramos 37 de los nuestros y teníamos un menú cerrado de 35€, que, para lo que nos dieron, se nos hizo un poco caro. Los primeros entrantes, ¡madre mía! Eso del “plato para compartir” se convirtió en una batalla, todos picoteando del centro. Y, claro, la ensalada llegó sin sal ni aceite, y cuando finalmente pedimos que se animaran un poco, ya nos habíamos despachado la ración.

Y luego llegó el segundo… ¡el bacalao! Eso estaba más seco que la arena del desierto, y el sabor…ni te cuento. Y la carrillera, que sí, estaba tierna, pero el puré que la acompañaba parecía más bien un experimento fallido. En fin, que la tarta de queso y la de chocolate estaban pasables, pero nada que me haga pensar en volver.

Aún con todo esto, hay que decir que el sitio es chulo, agradable para comer. La carta es pequeña, pero la relación calidad-precio es bastante decente. Tienen vino propio, así que eso suma. El arroz zamorano no estaba mal, pero no esperes nada del otro mundo. El servicio fue regular, más de lo que uno esperaría.

La visita a la bodega, sin embargo, mereció la pena. Raúl, nuestro guía, lo hizo muy ameno y tenía respuestas para todo. Y a Oscar, el camarero, le doy un 10 por su amabilidad. El lugar tiene un ambiente espectacular con vistas a la sala de barricas y todo, así que no me extraña que digan que la comida es buena, aunque para nosotros fue un día de decepciones.

Por cierto, para los que se pregunten desde cuándo se elabora vino en La Viña del Abuelo, ¡no tengo pinta de ser un experto! Pero se ve que tienen historia, así que si esto te pica la curiosidad, mejor pregunta directamente en la bodega. ¡Quizás te lleves una sorpresa!

Qué variedades de vino producen en esta bodega

Ya te digo, la Bodega La Viña del Abuelo podría haber sido una buena experiencia, pero la verdad es que la comida fue un auténtico desastre. Las sopas de ajo eran pan nadando en agua, con un toque de pimentón que no salvaban nada. Y no me quiero ni imaginar lo que pensaron los críos cuando vieron la carne cruda y dura, una tortura para los dientes. Nos clavaron 140 euros y salimos con más hambre que cuando llegamos. Un 1 en servicio y cocina, eso es lo que se merecen.

El tema del servicio fue un chiste. Una hora esperando y cuando llegó la tortilla, ¡sorpresa! Estaba quemada. Y la brocheta de lechazo, cruda. No se puede tener un sitio tan bonito y ofrecer esos platos de pena. Lo mal que lo pasamos, de verdad. Pagamos por cortesía, no por calidad. Pero bueno, el camarero no tenía la culpa, pobre. Todo muy agridulce, ¿sabes? Un 1 en comida, un 4 en servicio y un ambiente que se lleva un 3, que es lo único que se salva.

Y mira que la decoración es bien bonita, pero es una pena que no se pueda comer. El primer plato, el arroz estaba duro, y en el segundo, las carrilleras eran más saladas que el mar. Te quedas con hambre y frustración. Un 1 en comida, un 2 en servicio y un 5 en ambiente. ¡Vaya descalabro!

Al final, tras dos horas de espera, hubo que irse sin haber probado la mitad de los platos. Ni comer croquetas ni nada. Pero luego, escuchas que hay croquetas de rabo de toro y camarón que están de muerte. Un 5 en comida y servicio. Así es la vida, todo se compensa, pero ¡vaya sensación de vacío!

En cuanto al vino, esta bodega se especializa en variedades como Tempranillo, Garnacha y Albillo, que son clásicos en la zona. Así que al menos, si te animas a ir, el vino podría ser el punto fuerte, siempre y cuando no te quedes con el estómago vacío después.

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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