Hotel Rural Bermellar

Hotel Rural Bermellar
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Si buscas un plan para desconectar, el Hotel Rural Bermellar es tu sitio. Este alojamiento de 3 estrellas está en el corazón del parque natural de los Arribes del Duero, a menos de una hora de Salamanca. Te vas a flashear con la belleza de la naturaleza que rodea el lugar. Aquí hay WIFI gratis, un jardín, y hasta cocina compartida para que te sientas como en casa. Las habitaciones son cómodas, con vistas al jardín y patios para que tomes el aire. Además, hay un restaurante y una cafetería, y si quieres explorar, el Castro del Castillo está a un paseíto. Así que ya sabes, ven y aléjate del ruido, que aquí la buena onda y el relax están asegurados.

Hotel Rural Bermellar

·Hotel de 3 estrellas
Valoración media: 3,7
Opiniones: 382 Reseñas
Dirección: C. Larga, 43, 37291 Bermellar, Salamanca
Teléfono: 640 22 06 59

Mapa Ubicación Hotel Rural Bermellar

Dónde se encuentra el Hotel Rural Bermellar

¡Ey, colegas! ¿Estáis pensando en un plan rural y no sabéis a dónde ir? Os cuento del Hotel Rural Bermellar, un lugar con su rollo en el C. Larga, 43, 37291 Bermellar, en Salamanca. Es un hotel de 3 estrellas que se presenta como un rinconcito acogedor y lleno de naturaleza, pero hay que tener cuidado porque no todo brilla igual.

Si llevas a tu peludo, aquí son pet friendly, aunque hay que soltar unos euros de más por la compañía. Las habitaciones están bien, pero son lo que son, tampoco esperes la suite del Ritz. Eso sí, la limpieza deja un poco que desear; hemos visto telarañas por doquier y eso, amigos, no es un buen look. Y del desayuno mejor ni hablamos—te dan un pan seco y una cápsula de café que parece de otro siglo. ¡Que se pongan las pilas!

Ahora, el rollo de la calefacción: se supone que tienen calefacción central, pero no estaba enchufada, así que pasamos algo de frío. Nos trajeron dos radiadores, pero uno estaba en plan rebelde y no había manera de que funcionara. No sé, eso de estar a 5 grados en invierno no es lo más cómodo. Pero bueno, el sitio tiene su encanto, sobre todo si buscas tranquilidad y desconectar con un grupito de amigos o la familia.

Pero ojo, que también hay críticas duras. Hablan de magdalenas del Mercadona cuando prometían caseras, arañas por el patio y un baño que necesita una remodelación urgente. Así que, a considerar esto si el mantenimiento no es lo tuyo. Te cuento, el hotel está en un pueblo con encanto, pero si no se cuida, puede que te lleves una decepción.

Y para cerrar el círculo, el Hotel Rural Bermellar está en el C. Larga, 43, Bermellar, Salamanca. Así que ya sabes, si decides ir, ve con las expectativas a medio gas y con ganas de disfrutar la naturaleza. ¡Suerte!

Cuántas estrellas tiene el Hotel Rural Bermellar

Mira, el Hotel Rural Bermellar es un sitio que la rompe y tiene un encanto especial que lo hace memorable. Si eres de los que viajan con mascotas, aquí están súper bienvenidos. Mi perra Duna se lo pasó en grande, ¡no paró de correr y jugar! Y no puedo dejar de mencionar a Miguel, el dueño, que es encantador, cercano y siempre atento. En las zonas comunes, te sientes como en casa, es un buen lugar para socializar y conocer a otros huéspedes. Si buscas algo auténtico, no dudes en chequear las reseñas en Tripadvisor, hay de todo.

Pero, claro, no todo es color de rosa. Algunos han tenido experiencias bastante malas. Hay quienes dicen que el lugar es un desastre total. Que cuando entras, el olor a suciedad y humedad es abrumador. La seguridad también deja mucho que desear con esos enchufes peligrosos por todas partes. Y si hablamos de limpieza, parece que no han puesto un pie en la cocina o el salón en años. Con una decoración tan triste que parece de un punto limpio, la gente se queda flipando al leer buenas críticas que, según algunos, son de amigos del dueño. Para algunos, lo único que vale la pena es echarle un vistazo a esas fotos antiguas porque ahora no se parece en nada.

Pero en el lado bueno, mucha gente destaca que es un lugar mágico, en plena naturaleza. Las habitaciones son acogedoras y limpias. La mezcla del encanto rural con comodidades modernas parece ser un hit. Así que si quieres desconectar, disfrutar de la tranquilidad y el buen trato del personal, es el lugar ideal para una escapada romántica o en familia.

Y ya para finalizar, respondiendo a la pregunta del millón: ¿Cuántas estrellas tiene el Hotel Rural Bermellar? Pues tiene 3 estrellas, pero ya ves que las opiniones están bastante divididas. ¡Tú decides si te animas a ir!

Cuál es la característica principal del entorno del hotel

En serio, el Hotel Rural Bermellar es uno de esos lugares que prometen y luego decepcionan. Nos alojamos solo una noche, y la verdad, ¡estuvo tan mal que preferimos irnos antes! Desde el principio, Miguel fue un encanto tratando de hacer la entrada fácil, pero sinceramente, eso no compensa lo que encontramos. Antes de reservar, vi algunas reseñas buenas, pero esta vez no revisé a fondo. Ey, ¡mi error! El lugar estaba lleno de abejas muertas, pelos en el lavabo y, para colmo, telarañas en las ventanas. Ya puedes imaginarte cómo se siente uno cuando paga una pasta y se topa con eso.

Aparte, la ubicación no es lo mejor. Está a una hora y 20 minutos de Salamanca, así que olvídate de un paseíto para ver la ciudad. El pueblo en sí es eso, un pueblito del montón, y si quieres hacer algo, tienes que manejar 45 minutos a otro sitio. Gran plan, ¿verdad? Y lo de que tienen parking... bueno, es dejar el coche en la calle donde no moleste. ¡Lo que faltaba! Las habitaciones eran un chiste, sin TV y con un agua que viene de bombona... sí, lo que escuchas, te puede dejar colgado en medio de la ducha. ¡Menuda experiencia!

La viga en el pajar-suite nos hizo dar varios golpecitos en la cabeza, y como si eso no fuera suficiente, había abejas vivas en la habitación por la mañana. Esto ya se pasó de la raya. Lo intenté mencionar a Miguel cuando decidimos irnos, pero claro, él me dijo que debí haber avisado si había problemas. ¡Pero vamos! Yo solo quiero disfrutar desde el comienzo, no lidiar con incidentes justo después de llegar. Intenté ver si podía recuperar algo de lo que pagué, pero nada, política de cancelación. Conclusión, es un lugar con un montón de cosas por mejorar y falta de mantenimiento en todas partes.

En resumen, el entorno del hotel podría ser lo mejor con el parque nacional a la vuelta, pero la verdad es que ni eso salva la experiencia. Si buscas salir de la rutina y tener un descanso, mejor piénsalo dos veces antes de elegir este lugar.

Está el hotel cerca de alguna ciudad importante

Y si te digo que el Hotel Rural Bermellar es la caña, no exagero. Este sitio es ideal si quieres desconectar de la rutina. La atmósfera es súper encantadora, te hace sentir como en tu casa del pueblo, con todo el encanto rural que buscas. Y no solo eso, Miguel es una persona de diez, siempre pendiente de que te falte de nada. Imagínate tener una chimenea en la habitación, es el lujo que todos necesitamos de vez en cuando. La verdad, repetiremos sin pensarlo dos veces.

Por otro lado, si te preocupa el tema de bichos, a mí me pasó igual. Leí reseñas sobre eso, pero cuando fui, vi que el hotel está más que cuidado y limpio. Claro, estamos en el campo, así que es normal ver algún que otro bicho de vez en cuando. Pero no te asustes, el sitio está bien mantenido. Dina es otro encanto, siempre atenta y dispuesta a ayudar si surge algún problemilla. Habitaciones y servicio 5 estrellas. Te aseguro que te va a gustar.

Hablando de lo bien que se come, me acuerdo de una cena que tuvimos, ¡fue espectacular! Estuvimos disfrutando de un menú portugués a la luz de la chimenea. Si vas con perro, genial, porque hay habitaciones con terraza. Todo el hotel tiene ese toque rural que le da vida. Desde luego, lo pasamos genial y nos sentimos como en casa. Habitaciones: 5, Servicio: 5 y Ubicación: 5. ¿Qué más se puede pedir?

Ahora, no quiero dejar de mencionar a quienes no les gustó. Hubo una experiencia un poco negativa donde parece que al llegar no había nadie para recepcionarlos. Eso no se vale, pero lo cierto es que esas situaciones son más excepcionales. A veces, la gente espera más de lo que el lugar puede ofrecer. Seguro que si vuelven, podrán disfrutar de todo lo bonito que tiene el hotel.

Y en cuanto a la ubicación, está un poco alejado de las cadenas de ciudades grandes, pero eso lo hace perfecto para disfrutar del entorno. No está lejos de Salamanca, que es bonita y tiene un montón de cosas que ver, pero la paz del campo es lo que realmente se siente aquí. Así que si buscas escapar del bullicio urbano, este es tu lugar.

Qué tipos de servicios ofrece el hotel

Mira, sé que hay opiniones de todo tipo sobre el Hotel Rural Bermellar, pero sinceramente, nosotros llegamos un poco asustadas, pensando en lo peor después de leer algunos comentarios. Pero ¡qué grata sorpresa nos llevamos! A veces es justo lo que necesitas para desconectar, y aquí lo encontramos: un lugar tranquilo, sin ruidos, donde puedes relajarte a gusto. El hotel tiene ese rollo rural, y la verdad, si buscas lujos de cinco estrellas, mejor que vayas a otro lado. Pero para mí, el mayor lujo fue la chimenea en la habitación. ¡Sí, en todas las habitaciones! La calefacción se apagaba, pero la chimenea calentaba de sobra y teníamos leña sin problema. Eso sí que se agradece.

El desayuno, pues, está bien. No es un buffet de esos gigantes, pero cumple perfectamente. Y si eres de los que les gusta cocinar, el hotel tiene una cocina bien equipada para que te prepares algo si te apetece. Lo que más me gustó es que han pensado en cada detalle de la casa. Con esas paredes de piedra, el ambiente es súper acogedor, te hace sentir en casa. Y ni hablar de la terma, que es una pasada. En serio, probarla fue un acierto total. Las vistas desde la habitación de arriba eran dignas de Instagram; con terraza incluida, ¡saliendo de noche a disfrutar del cielo estrellado!

Y si hablamos del trato, Miguel es un encanto total. Se nota que se esfuerza por hacerte sentir a gusto, y eso suma mucho. Salimos del hotel con buenas vibras, la verdad. Eso sí, como en todos lados, hay cosas que mejorar: algunos detalles en las habitaciones que podrían ser reparadas, y el sistema para prender la chimenea puede hacerse un poco más limpio. Pero bueno, es un hotel rural y tiene su propio encanto.

En cuanto a los servicios, el hotel destaca por su chimenea en habitación, una cocina para los que disfrutan cocinar, un desayuno básico pero suficiente, y unas vistas increíbles. El ambiente es bastante relajado, perfecto para una escapada romántica o unas vacaciones en grupo, ¡donde puedes disfrutar a tope de la tranquilidad! Sin duda, lo recomendaría a quienes busquen un lugar con encanto, aunque con las advertencias que ya he mencionado.

Hay acceso a internet en el hotel

Te cuento que en el Hotel Rural Bermellar no te vas a quedar corto. Reservamos todo el hotel para una gran celebración familiar y, la verdad, fue todo un acierto. Teníamos el patio a nuestra disposición, donde empezamos el día con desayunos muy buenos y terminamos por la noche con barbacoas y música a tope. El ambiente estaba en su punto y la decoración rústica de las habitaciones le da ese toque acogedor, genial para desconectar del estrés.

Ahora, en cuanto a las habitaciones, son amplias y con mucho estilo. Lo mejor es que algunas tienen chimenea. Imagínate, un día helado y entrar a una habitación así, ¡espectacular! Además, si la calefacción no basta, por solo 10 euros puedes pedir leña y estar calentito. La verdad es que con la chimenea encendida, terminamos casi sudando. Todo está super bien diseñado para que no pases frío, te lo aseguro. También el desayuno está que flipas; no te vas a quedar con hambre. Y si buscas paz, ¡nada de ruidos por la noche!

El trato que recibimos fue muy cercano. Miguel se aseguró de que no nos faltara de nada, como si estuvieras en casa. Y aunque el pueblo es pequeño, desde allí tienes acceso a un montón de lugares chulos como los Arribes del Duero o Ciudad Rodrigo. Si buscas un sitio tranquilo para vacacionar, este hotel lo tiene todo. Nos quedamos contentísimos después de pasar dos noches; incluso disfrutamos de una cocina común bien equipada, lo que te da la opción de cenar en el patio. Además, casi a 22 minutos tienes la Ruta del Hierro, que vale la pena recorrer.

Por cierto, si te preguntas si hay acceso a internet, sí lo hay, así que te puedes conectar sin problema. Aunque, siendo sinceros, a veces es mejor desconectar de verdad, ¿no crees? El Hotel Rural Bermellar es totalmente recomendable, ¡no te lo pierdas!

El Hotel Rural Bermellar tiene instalaciones para cocinar

Hablando del Hotel Rural Bermellar, ¿qué más se puede decir de este sitio? Es una auténtica maravilla. Tranquilo y con mucho encanto, de verdad. Me encantó cada rincón, desde la habitación hasta el salón. ¡Ese patio y las chimeneas! No sé cuántas partidas de dominó jugamos hasta bien tarde, y Lucas puede dar fe de eso. El anfitrión, Miguel, es un crack; te hace sentir como en casa. Y todo súper limpio, con todo lo que necesitas para que tu estancia sea agradable. ¡Ah! Y no os olvidéis de la terma. Por favor, no podéis perderoslas, son súper íntimas, agradables y muy románticas. Sin duda volveré. Gracias, Miguel.

Si buscas desconectar y disfrutar de la verdadera belleza rural, este es tu hotel. Perfecto para familias y parejas. Vamos, que todos son bienvenidos en este rincón mágico. La ubicación es top: cerca hay un montón de miradores y pueblos para explorar. Y lo mejor de todo, el precio es muy asequible considerando la calidad del servicio. En serio, no tengo más que buenas palabras para decir. El ambiente es muy tranquilo y romántico, ideal para una escapada.

Este fin de semana, la experiencia fue única. Nos pasó lo inesperado, el coche se nos estropeó y nos quedamos atrapados en el pueblo. Con el estrés y la preocupación, no llevamos comida ni bebida. Pero, en cuanto Miguel se enteró, todo fueron facilidades. Nos preparó la comida y la cena, y hasta nos cambió el colchón a uno más blando porque a mí me gusta así. Nos dejó disfrutar del spa un rato más para compensar el contratiempo de no poder salir. O sea, estuvimos encerrados en el mejor lugar posible. Así que sí, definitivamente recordaremos este finde gracias a Miguel y a ese hotel tan mágico, con su chimenea en la habitación… ¡súper romántica!

Y sobre lo que preguntáis de si el Hotel Rural Bermellar tiene instalaciones para cocinar, la verdad es que las habitaciones no están equipadas para eso, pero con Miguel, ni falta que hace. Él se encarga de que no te falte nada, así que relájate y disfruta de su increíble atención.

Cómo son las habitaciones del hotel

Hombre, déjame decirte que el Hotel Rural Bermellar tiene un encanto apasionante. Desde que pones un pie dentro, te ves inmerso en un rollo de tranquilidad e historia que engancha. El gerente, Miguel, es un crack. Amable a más no poder. Te hace sentir como en casa, y eso se agradece un montón. El pueblo es pequeño, sí, pero tiene su familia, su rollo cercano que te deja una buena vibra.

Las habitaciones son toda una experiencia, hermano. Te cuento, yo estuve con familia y pillamos dos habitaciones, las dos con chimenea. La limpieza es algo en lo que no se escatima, aunque sí, hay que entender que esto es un sitio rural, no un hotel de lujo. Puede colarse un poco de polvo de la leña o del patio, pero no pasa nada, porque eso forma parte del encanto, ¿no? Y lo mejor, cuando regresas de la calle por la noche, es un placer caer en el calorcito de la chimenea.

¡Ah! Y la poza termal de agua caliente con la chimenea es la bomba. La usamos los cuatro y fue una pasada, un momento de relax que no se olvida. La ducha de la poza también lo hace genial, aunque tarda un pelín en calentar. ¿Y lo mejor? El desayuno no es el típico continental, pero está rico y puedes preparártelo a tu aire. Miguel te deja todo listo para que te sirvas como quieras.

En definitiva, este sitio es especial. No es un hotel cualquiera, más bien una casa rural con su propio estilo. Las habitaciones son acogedoras, con ese toque rústico que te hace sentir en un hogar. Así que si buscas un sitio con calma, rodeado de naturaleza, Bermellar es tu destino. Y eso de que no haya tele… un acierto total, así puedes desconectar de verdad.

Qué tipo de vistas ofrecen las habitaciones

La verdad, el Hotel Rural Bermellar no nos dejó un buen sabor de boca. Yo estuve hace un par de meses con mi pareja y fue un desastre. Primero, la bañera de hidromasaje no tenía agua caliente, así que tuvimos que estar llenándola tres veces y ni así conseguimos un baño decente. Tuve incluso que cambiar las bombonas de butano yo mismo para que tuviéramos algo de agua caliente. ¡Menuda faena! Y para rematar, el servicio de comida que supuestamente incluía nuestra estancia terminó siendo una bodega en Freixo, Portugal. En resumen, cada día fue una nueva aventura por arreglar algo que fallaba. Los desayunos ni se mencionan, ¡siempre faltaba algo!

La limpieza también brillaba por su ausencia. Al principio, el lugar parecía chido en fotos, pero al llegar te das cuenta de que le faltaba un buen repaso. Un par de magdalenas y una barra de pan con una mermelada rasca es lo que ofrecen como desayuno. Ni hablar de las habitaciones: la calefacción es de leña, y si no estás echando leña por la noche, prepárate a pasar frío. Miguel, el dueño, es buena onda, pero su hotel no está a la altura. Las zonas comunes parecían descuidadas, y no nos enseñaron ese patio interior hasta el final de nuestra estancia. ¡Un poco de atención al detalle no vendría mal!

El último día fue un caos total. Desde bien temprano empezaron con la limpieza, haciendo ruido y destrozando nuestra oportunidad de descansar antes de la vuelta. Si lo que buscas es un lugar para desconectar, quizás este no sea el indicado. A no ser que prefieras el suspense de enfrentarte a sorpresas desagradables cada día.

Y respecto a las vistas, bueno, no esperes nada espectacular. Las habitaciones no tienen vistas que digas “wow”, y la verdad, con todo lo que pasó, ni me fijé mucho. A lo que queremos llegar es a que si te gusta el relax, mejor busca otra opción. Aquí, cada día es una prueba de supervivencia.

El hotel cuenta con restaurante y cafetería

Por dónde empiezo… imaginaos un hotel rural de 3 estrellas que bien podría ser una pocilga. Al llegar, un olor punzante a humedad y a cerrado te da la bienvenida. Sí, te diré que se le queda grande el término “hotel”, pero bueno, hay que ser sinceros, para una escapada en grupo está apañado. Si lo que buscas es un sitio tranquilo, aquí lo tienes, pero no esperes disfrutar de la intimidad de una casa rural, porque todos los apartamentos son comunes.

A pesar de lo mencionado, el dueño, Miguel, es un crack. Te hace sentir como en casa y, de verdad, da gusto escucharle hablar de la zona. Te suelta unas recomendaciones que vale la pena seguir. Otra cosa que mola es que las habitaciones son bastante peculiares y tienen su propio estilo. A nosotros nos tocó la del patio, en un altillo, y para seros sinceros, me encantó. Y no te olvides de la chimenea enorme en el salón, ideal para hacer vida con otros viajeros. Eso sí, ojo con el patio; cuando hay sol, es el lugar perfecto para relajarse.

Hemos estado una noche de sábado a domingo y, aunque la casa en sí está bien y tiene potencial, creo que el mantenimiento deja mucho que desear. Muebles desordenados y trastos innecesarios hacen que le falte un poco de cariño, ¿sabes? Y sé que muchos se preguntan si hay restaurante o cafetería. En este caso, la respuesta es no. Así que tendrás que salir a buscar algo por ahí si te entra hambre. Pero bueno, si vas en plan grupo y a disfrutar del rollo rural, puedes sacarle partido. ¡Así que ya sabéis!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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